• Marisol Ramoneda

Como afecta el divorcio a los hijos


La separación o el divorcio es uno de los acontecimientos más estresantes que pueden ocurrir en la vida de las personas. Nos afecta a los padres, a los hijos y tiene repercusiones en nuestra familia y amigos.


Los niños experimentan una AMPLIA variedad de emociones y de comportamientos en respuesta a la ruptura familiar dependiendo de su edad, madurez y de la situación de conflicto vivida. Incluso en aquellos casos en que la custodia no se regula judicialmente, porque los hijos han cumplido la mayoría de edad, puede haber sufrimiento.


La personalidad de cada niño, la historia pasada, la cultura y otras circunstancias familiares también pueden influir en cómo interiorizan la separación de sus progenitores.


Detallaremos algunos de los sentimientos o emociones negativas que aparecen con más frecuencia en los niños:

  • Culpa: cuando piensan que son responsables de la separación de sus padres por causa de algo que han hecho o dejado de hacer y que la separación es el castigo “Tendría que haberles hecho caso y no ver la tele aquel día, o haber estudiado más”.

  • Pérdida y Soledad: Sentimientos que aparecen al producirse la salida de uno de sus padres o persona importante para ellos: “Encuentro a faltar a mi padre/madre, abuelos, canguro…”.

  • Miedo: La ausencia de un cuidador puede ser vivido como un abandono por el niño con temor a que se vuelva a producir y que se quede solo: “Mi padre/madre se marcharon ¿Y si se repite lo mismo con la persona con la que ahora estoy?”.

  • Tristeza: Añoran la familia que tenían antes de la ruptura.

  • Enfado: Sienten enfado y rabia por la situación. Estos sentimientos pueden expresarlos peleándose con otros niños, comportándose de forma destructiva ….

  • Regresión: posibilidad de vuelta a etapas evolutivas anteriores (necesitar mimos y abrazos, hacerse pipi…..)

  • Otros: problemas de sueño, problemas físicos (dolores de estómago, de cabeza…

Sin embargo, muchos niños también experimentan emociones positivas:

  • Tranquilidad: se han acabado las peleas y/o discusiones entre sus padres.

  • Alegría: Ya que ahora pueden compartir más tiempo con cada uno de sus padres y normalmente es un tiempo de más calidad.

Tenemos que tener en cuenta que:

- Estas emociones variarán en función de la edad del niño, siendo más frecuentes algunas de sus expresiones en una franja de edad temprana (problemas de alimentación, llanto, regresión ), otras en estadios intermedios entre los 3 y los 12 años ( baja autoestima, problemas de conducta…),mientras que en la adolescencia aparecerán otras manifestaciones (conductas inmaduras, desarrollo precoz o tardío de la independencia …).


- Si consideramos que un divorcio es un duelo (una pérdida) los niños, al igual que los adultos, pasarán por diferentes etapas: lo negarán, se enfadarán, llorarán, desearán que sus padres vuelvan a estar juntos y al final lo aceptarán. El grado de ajuste post-ruptura experimentado puede variar. Lo normal es que en las etapas iniciales de una ruptura se produzcan los mayores cambios emocionales y conductuales, y que con el transcurso del tiempo se alcance la estabilidad emocional del niño (o al menos esto sería lo deseable). Se debe ser paciente y dar tiempo a los niños para que se adapten.


- Hay que tener en cuenta que no todos los hermanos lo viven igual. La práctica profesional nos indica que el primogénito de varios hermanos es quien suele ser el más afectado en una separación. Efectivamente, puede haber visto más cosas, pero también sus padres han “buscado erróneamente” apoyo en él y muchas veces de forma inconsciente le han explicado más cosas que a sus hermanos, haciéndole partícipe del conflicto.


- En cuanto al género, niños y niñas, pueden tener reacciones diferentes. La experiencia nos ha demostrado que los niños pueden exteriorizar más sus emociones (peleas, movimiento, contestaciones) mientras que las niñas pueden interiorizar más sus sentimientos (estar tristes, calladas, retraídas). Sin embargo, dependerá de su personalidad y de la edad. En ocasiones encontramos chicas adolescentes con conductas hacia el exterior bastantes extremas (abuso de sustancias tóxicas o alcohol, promiscuidad, fracaso académico persistente…).


- Cuando los hijos son pequeños y no disponen de recursos para expresar sus emociones, o bien tratan de superar la situación sin contar con el apoyo que necesitan, habitualmente muestran su estado emocional a través de conductas y no de palabras. Si estas conductas ocasionan problemas añadidos en el colegio, con otros hermanos.


- Uno de los pensamientos que aparecen con bastante frecuencia, en especial en la franja de edad escolar de los 7 a los 12 años, es la “Ilusión de reconciliación”. Esta falsa expectativa se detecta cuando pasado un tiempo prudencial de la ruptura continúan dibujando a sus padres abrazados, se comprometen a hacer algo con la condición de que sus padres estén juntos o boicotean las nuevas relaciones de sus padres con el sexo opuesto.


Como conclusión podemos decir que a los niños les afecta la ruptura de sus padres, ya que supone cerrar un capítulo y empezar uno nuevo. La creencia de que todos lo viven negativamente no se confirma, porque para muchos que se acaben las peleas entre sus padres es positivo. Sin embargo, el grado de adaptación de los niños dependerá de la gestión emocional del divorcio de sus padres. Si los adultos perciben que la ruptura es la mejor opción las posibilidades de una buena adaptación se incrementan.


Si observas que las conductas desadaptativas de tus hijos perduran en el tiempo evita culpar al otro padre de la situación. Busca asesoramiento y céntrate en la solución.


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© 2020 by Marisol Ramoneda | Psicóloga de Familia en Barcelona